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Embotellando relámpagos de emoción con Giant Sand

''LO SIENTO'', RESPONDE HOWE GELB CUANDO SE ENTERA DE QUE LE HEMOS SEGUIDO CON ADMIRACION DESDE ESTAS PAGINAS (VER RUTA 51, 80, 103). NO TIENE NADA DE QUE AVERGONZARSE QUIEN DURANTE DOS DECADAS HA VOLADO LIBRE DEJANDO UN RASTRO DE MUSICA TAN VITALISTA Y TRASCENDENTE COMO UN AMANECER EN EL DESIERTO.

Jodido que es el arte, uno puede pasarse años grabando discos estupendos sin que parezca requerir mucho esfuerzo hacerlos, pero tiene que pasar las de Caín para producir esa obra que ensombrecerá todo lo anterior y se constituirá en tu máxima expresión, que no tu retiro anticipado. Al inquieto e insobornable Howe Gelb -cantautor eléctrico, guitarrista exacerbado- le ha pasado: Giant Sand mantuvieron una trayectoria fulgurante e inclasificable, la de un proyecto orgánico en cuyas grabaciones -de media fascinantes, los picos excelsos- siempre había refugio para el oyente amigo, pero ha sido la tortuosa gestación de «Chore Of Enchantment» lo que les ha elevado a un nueva dimensión, a un nivel superior, casi a un nuevo horizonte.


Giant Sand en la epoca de «Ballad Of A Thin Line Man» (1986)

A mediados de los 90, su otrora copiosa producción discográfica se ralentizó, situación que Gelb aprovechó para lanzar discos en vivo y de rarezas. Las repetidas ausencias de la sección rítmica -Joey Burns al bajo, John Convertino a la batería-, escapada en varios proyectos paralelos y finalmente sedimentada en Calexico, fastidió los óptimos procesos de composición y grabación de un trío hasta entonces felizmente aislado en Tucson, Arizona. Otro imprevisto, la enfermedad terminal de su amigo Rainer Ptacek, guitarrista con quien a finales de los 70 fundó su primer grupo serio, Giant Sandworms, le dejó emocionalmente fuera de combate. A modo de compensación, Gelb fue padre por segunda vez -su primera hija Patsy, ya adolescente, es fruto de un primer matrimonio con la bajista Paula Jean Brown-, firmó contrato con la pujante discográfica V2 y compró una casa de estilo mejicano -en el pintoresco Barrio Viejo- donde instaló su estudio.

John Convertino

 

Todos estos hechos ayudan a comprender el elaborado pero sobrio tejido del álbum, su calado emocional. Giant Sand nunca habían sido tan producidos como en «Chore Of Enchantment», seductor monstruo cosido a base de retales confeccionados en sesiones con John Parish, Jim Dickinson -leyenda viva del sonido Memphis- y Kevin Salem. Pero tampoco habían sonado nunca tan espaciosos, tan reflexivos, conectando tu hábitat natural con esa desértica bohemia por la que siempre deambuló Gelb. Hay algo más que un gran grupo, algo más que buenas canciones en autoexploraciones como «Raw», «Astonished (In Memphis)» o «Bottom line man»; hay una experiencia que sólo la vida puede inflingir, rezumando entre líneas, escondida en los más ocultos pliegues del sonido. El equilibrio lo imponen las cimbreantes «Dusted (For the new millenium)», «Temptation of egg» o «Shiver» -y hacia el final esa bestia parda que es «Satellite»-, compenetrándose en una hora de escucha ininterrumpida y absorvente, rugosa y al tiempo destilada, abierta al gran paisaje tradicional pero rotundamente contemporánea.


Tom Lankins, Scott Garbel y Howe Gelb en los días de «Valley Of Rain» (1985)

Curioso -normal en estos tiempos yermos- que uno de los mejores trabajos discográficos del año a punto estuviera de acabar en la papelera cuando finalmente V2 se hizo atrás y despidió a Giant Sand, dejando a Gelb con un disco a medio hacer. De cómo llegó a materializarse «Chore Of Enchantment», finalmente publicado por Thrill Jockey (aquí Everlasting), trata esta conversación telefónica que tuvo como trasfondo los movimientos del pequeño Luka.

¿Hay algo que conecte profundamente estas canciones aparte de la experiencia de escucharlas y su largo proceso de elaboración?
Durante tiempo hicimos los discos saliendo de gira. Las canciones surgían en la carretera, las grabábamos al volver a casa. Las giras servían para crear un nuevo disco, no para promocionar el anterior. Esto que a mí me parecía tan natural resultaba confuso para el público. Durante un par de años este proceso se rompió: John y Joe estaban siempre fuera con Calexico y demás, mi amigo Rainer estaba enfermo y yo intentaba ayudar a su familia. Cuando finalmente aparecieron John y Joe, lo único que tenía eran esos viejos temas, «Dusted», «Satellite», «Bottom line man», «Astonished». Rainer había muerto hacía sólo dos meses cuando empezamos a grabar y, por primera vez en mi vida, me quedé bloqueado. No me salían las canciones, era como si algo hubiera muerto en mí, y aquellas primeras sesiones con John Parish me dejaron insatisfecho. Cuando unos meses más tarde grabamos con Jim Dickinson ya tenía «No reply», «Dirty from the rain», «Punishing song». Sentía que me había recuperado, pero no veía el disco acabado. Había un par de temas que me gustaban mucho, «Shiver» y «X-tra wide», pero no pude acabarlos con John y Joey, lo que fue muy frustrante. Entonces apareció Kevin Salem y se entusiasmó. Regrabó con otros músicos esas dos canciones y me mandó un DAT que me encantó. Regrabé la guitarra y la voz en una sola toma. Sin Kevin, seguramente no habría disco.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con John Parish y Jim Dickinson, tan distantes en carácter y edad pero tan próximos musicalmente?
Excelente. Un regalo. Fue otra ventaja de estar en V2, yo nunca hubiera podido trabajar con ninguno de los dos sin su financiación. De otro modo, tienes que hacer lo que haces por accidente. Ya conocía a John Parish, era un buen amigo. Creo que hay un obvio terreno común entre los tres productores. No fue difícil trabajar con ellos, todos conectamos en una cosa: no intentar manipular la música, permitir que sea natural y potenciar el alma de los músicos más que su técnica.

Tus discos siempre han abierto la puerta a lo humano, a la misma naturaleza. Son auténticas grabaciones de campo.
Se debe elegir entre las dos formas posibles de vida, aunque a menudo vivamos entre ambas. Una está hecha por el hombre, la otra es natural. En la naturaleza no hay ángulos correctos, ni esquinas perfectas, todo es redondeado, circular, cíclico. La hecha por el hombre es en general muy precisa, las estructuras son rectilíneas, planas, todo ha sido razonado, mientras que la naturaleza tiene su propio ritmo vital. Finalmente me he podido comprar una casa, y la única casa en que yo podría vivir es una de adobe, porque está hecha de barro y ninguna pared es totalmente recta. El sonido es increible aquí dentro.

Has mencionado lo accidental de vuestras grabaciones: los discos de Giant Sand están llenos de hermosos accidentes.
Se trata de no preocuparse por lo accidental, sino motivarlo. Mis primeras grabaciones con Giant Sandworms intentaban ser tan precisas que suenan horribles. Todos esos accidentes trataban de producirse pero yo los ignoraba, no les dejaba ser. En el disco de Blacky Ranchette deje que pasara lo que tenía que pasar sin intentar pensar demasiado en ello, y el resultado tiene un ritmo y un espíritu muy naturales. Luego en «Valley Of Rain» todavía hubo más y para «Long Stem Rant» ya me encontraba en una situación donde no sólo permitía los accidentes, inventaba canciones sobre la marcha. No iba al estudio preparado, mi actitud era que las canciones las llevas dentro y, si das con los pensamientos adecuados y te deshaces de todo lo que hay

 

 

Giant Sand
John Convertino, Joey Burns y Howe Gelb, el más infravalorado de los grandes grupos americanos de los 90

en tu mente, lo único que queda son esas canciones que ya están en ti. Puede hacerse, no es tan difícil. Es algo que Joey ha aprendido con los años. Recuerdo que cuando llegó yo intentaba que cantara y compusiera, pero nunca lo hacía. Pasó una década y finalmente un día descubrió cómo hacerlo. Ocurrió hace cuatro o cinco años, fue muy interesante presenciarlo.

Siempre pensé que eras muy afortunado con esa sección rítmica, tan infravalorada hasta recientemente.
Recuerdo que cuando encontré a John ví algo en él que me hizo desear tenerle como compañero. Cuando encontré a Joey, en cambio, tuve mis dudas. Era muy joven, diez años menor que yo, y no sabía si podía confiar en él, si se quedaría a largo plazo, como John, con quien lo tenía muy claro. Es difícil contar con alguien, pues sabes que tarde o temprano, sea una banda o una esposa, podeis separaros, así que para qué. Finalmente ví que el chico estaba hambriento, que realmente quería hacer algo y disfrutaba de nuestra mentalidad, ese jugar al escondite para ver por donde vamos. Muy pronto Joey y yo desarrollamos una telepatía que se advertía en señales muy sutiles. A veces cuando hablábamos decíamos lo mismo, una indicación de que conectábamos. Y el sueño se hizo realidad, esa banda fantástica, no teníamos ni que ensayar. Yo inventaba esas canciones y a ellos les gustaban, y lo más


Formación de «Purge And Slouch» (1993)

importante, nos gustaba estar juntos. Tocar era simplemente una razón para hacerlo. Pasó el tiempo y Joey se hizo un hombre. Su ambición le llevó a meterse en proyectos paralelos, y fue aprendiendo el modo en que se construye la música. Cuando empezó a componer se podía ver claramente de donde tomaba cada elemento, lo que me parecía muy hábil, pero no me fascinaba, pues no había ningún misterio en ello. Tiene un gran oido recolector. Siempre bromeo con él diciendo que Calexico suena a Collection Co. (compañía recolectora).


"Hisser" (1998)segundo disco de Howe Gelb, que por fin ve la luz en nuestro país, gracias a la distribución de Dock

«Se debe elegir entre dos formas posibles de vida, aunque a menudo vivamos entre ambas. Una está hecha por el hombre, la otra es natural, no hay ángulos correctos, ni esquinas perfectas, todo es redondeado, circular, cíclico…» (Howe Gelb)

 

Calexico en cierto modo tiene un fondo de pastiche, mientras que Giant Sand resulta mucho más esencial, el reflejo directo de un paisaje exterior e interior.
Volvemos al dilema entre lo hecho por el hombre y lo natural. Cualquier construcción proviene del hombre pensando en ella y ensamblándola, lo natural es otra cosa. Antes de que aquí hubiera mejicanos, antes de que hubiera nadie, ya estaba ese impresionante paisaje, que tiene su propia existencia y es mucho más antiguo que cualquier civilización. Si tenemos alguna influencia, aunque no me agrada reconocerlo pues trae mala suerte, viene del viento, el modo en que nos da el sol o las lluvias que a veces caen, algo natural más que una mezcla de elementos sonando a western italiano rodado en España. Por otro lado, eso re-sulta mucho más divertido para la gente, por obvio. Joey tuvo algunas ideas brillantes. La inclusión de un mariachi era algo circunstancial, pero funcionó tan bien, especialmente en Europa, que tuvo que seguir con ello.

 


Howe Gelb en una actuación acústica en solitario, practica común desde que sus colegas hacen doblete en Calexico

 

Calexico son estilización, Giant Sand entrañas. En «Chore Of Enchantment» tu voz no canta, te susurra al odio.
Siempre tuve un problema personal con mi voz, no me veía como cantante, sino como alguien que hace un mapa de donde debería estar la voz si hubiera alguien con voz decente cantando. Finalmente me he sentido a gusto con mi voz, y creo que tiene que ver


con la edad, con relajarse y trabajarla. Canto más suave que nunca, pero en la mezcla está más alta que nunca. Una dicotomía interesante, algo tan opuesto. Eso explica la ilusión de que oigas una voz susurrándote. Trabajo con lo que tengo.

Copyright RUTA 66, 2001 - Nº 165


Ver Ruta66


CRÍTICA DEL DISCO: CHORE OF ENCHANTMENT
DISCOGRAFÍA DE GIANT SAND
PÁGINA EN ATIZA
WEB OFICIAL:
GIANT SAND

MP3:
-VANISHING POINT (2682Kb.) - PONTIAC AND THE KINGS OF TRAJECTORY (3536 Kb.) - BEAUTIFUL CAR (2418 Kb.) - GOOD NEWS (3016 Kb.)

VIDEOS:
Vídeo en directo el 27/4/2000, en el Empty Bottle de Chicago, de Giant Sand




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