Critica del concierto de Walter Trout Band en Apolo 2 (Barcelona) el 9 de Noviembre de 2018La mas completa agenda de conciertos y bares, asi como la biografia y discografia de los principales grupos que tocan en Barcelona.
    

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Walter Trout
Sala La [2]
09/11/2018

Texto: Max G. Lavarello
Cartel promocional

Cualquier aficionado al mejor blues rock, tenía una cita ineludible con el renacido Walter Trout en la renovada segunda sala del Apolo barcelonés. Y lo de “renacido” es en sentido casi literal, pues todo aquel que haya seguido sus pasos estos últimos años, sabe que, en 2014, Walter estuvo al borde de la muerte tras sufrir una cirrosis hepática de la que salió gracias a un trasplante de hígado. Eso, sumado a que su última visita por estos lares fue en 2010, cuando tocó en el Festival de Blues de Cerdanyola, convertía la ocasión en un motivo de celebración. Con una entrada respetable, aunque menor de lo que merece un músico de su calibre y de su leyenda (no en vano, ha tocado con pesos pesados como John Lee Hooker, Canned Heat o John Mayall, y posee una lista de trabajos en solitario de lo más extensa, trufada de grandísimos temas), Walter salió puntual al escenario, acompañado por sus habituales Michael Leasure a la batería, Johnny Griparic al bajo y, a las teclas, sustituyendo a Sammy Avila, ni más ni menos que Teddy “Zig-Zag” Andreadis, que ha tocado con gente como Guns N’ Roses, Alice Cooper o Chuck Berry, por citar solo algunos.

El concierto dio inicio con “I Can Tell”, de su disco Tellin’ Stories, seguida del pepinazo que es “I’m Back”, que abría “Luther’s Blues”, el disco de versiones de Luther Allison que Trout publicó en 2013. Un tema, este último, que definitivamente cobra otro sentido tras el calvario pasado por nuestro amigo. El sonido comenzó algo bajo en volumen y directamente mal en cuanto al Hammond de Ted Andreadis, pero por fortuna fue arreglándose a medida que fue avanzando el concierto. Para presentar el tercer tema, un blues lento y sobrecogedor que lleva por título “Me, My Guitar and the Blues”, y que figurará en su próximo álbum, Walter procedió a explicar brevemente su lucha por salvar la vida, una experiencia traumática de la que se han nutrido sus dos últimas obras de estudio, “Battle Scars” y “We’re All in This Together”, y que sin duda también marcará en cierta medida su siguiente trabajo. Al finalizar, no pudo reprimir las lágrimas, arrancando una sonora ovación al público. Precisamente de su penúltimo disco, sonaron, entre otras, las tremendas “Almost Gone” y “Cold, Cold Ground”, precedidas también por sendos parlamentos de Walter, que en algún momento se vieron interferidos por la cháchara irrespetuosa de alguno de los presentes.

Cabe destacar el altísimo nivel que mostró Trout al mando de su Stratocaster, que parecía que fuera a echar humo en cualquier momento. Recordemos, como él mismo hizo, que después de pasar ocho meses postrado en una cama de hospital, sus capacidades físicas y sus facultades mentales se vieron seriamente mermadas, y que, tras la operación, tuvo que volver a aprender a tocar la guitarra casi de cero. Suerte que el blues es algo que se lleva en el alma. “Gonna Hurt Like Hell”, un furioso shuffle de su último álbum, sonó especialmente poderoso. Tras dedicar unos instantes a presentar a la banda, salió al escenario Andrew Elt, tour manager, que se unió al resto de músicos en varios números, ya fuera como guitarra rítmica o como vocalista. Sin duda, su garganta nos deslumbró a todos en “Mercy”, perteneciente al álbum Relentless, de 2003, y que perfectamente podría pasar por uno de esos exquisitos trallazos de los primeros Whitesnake. “Go the Distance”, del disco homónimo, parece que también adquirió un significado especial para Trout después de su enfermedad, como nos contó antes de empezarla.

“Please Take Me Home” fue la última canción que pudimos escuchar antes de los bises. También de Battle Scars (el álbum que más representado estuvo en el repertorio), es una desgarradora balada dedicada a Marie, su esposa, que desempeñó un papel determinante para que Trout no acabase por tirar la toalla. Una breve visita al backstage, y la banda volvió al escenario para ofrecernos un par de versiones, con las que cerraría el concierto. Primero, el clásico standard de Don Nix, “Going Down”, que hiciera famoso Freddie King, y para acabar, una fiesterísima “Bullfrog Blues”, en su versión Rory Gallagher (también fue grabada por Canned Heat), celebrada calurosamente por toda la sala, que puso el broche de oro a dos horas de música apasionada y sincera. Walter se despidió del escenario con los ojos empañados, y nosotros nos fuimos a casa con la sensación de haber vivido algo muy grande. Larga vida a Walter Trout, y larga vida al blues.

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