Critica del concierto de Opeth en Sala Apolo (Barcelona) el 2 de Diciembre de 2008La mas completa agenda de conciertos y bares, asi como la biografia y discografia de los principales grupos que tocan en Barcelona.  
    

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Opeth + The Ocean + Cynic
Sala Apolo
02/12/08

Texto: Eduard Moret Ruz - Fotos: Tatiana Moret Ruz
Foto: Rockimprès

Una vez más la entrada de la sala Apolo es testigo de la gran cola que algunos grupos provocan, y Opeth no es ni mucho menos una excepción. Se vendieron todas las entradas y la sala quedó absolutamente llena. Como no, el público era de lo más variopinto, aunque predominaba la estética “heavy”, que se entregó de forma eufórica y apasionada.

El primer concierto lo encabezaron The Ocean con su potente sonido metalero frío y atronador, pero a su vez experimentando con variados sonidos atmosféricos.Su sonido se identifica con el death metal en las voces y en ocasiones, con ciertas pinceladas a los gritos de Phil Anselmo (ex vocalista de Pantera ). Aunque predominaron los ritmos

Después llegaron Cynic, un banda con la pinta de prometer y de abrir nuevos frentes dentro del metal progresivo. A pesar de lo cansino que resulta al final la voz constantemente distorsionada del cantante, su calidad como músicos es más que notoria. Creando sonidos también de corte atmosférico y riffs a los cuales la gran mayoría no están acostumbrados por su estilo , la melodía de los solos de guitarra y en general toda la composición musical, se puede decir que solo presagian buenas cosas. Es un grupo que no acepta convencionalismos y se abre a la experimentación. Lástima que la última canción no la pudieron tocar por problemas técnicos en los aparatos de sonido.

Procedentes de Suecia y de la vieja Stockholmo, con practicamente 18 años de carrera musical en sus espaldas y un total de diez albumes realizados , Opeth destaca en el panorama del metal con su amalgama sonora única e inigualable, donde el sonido y la melodía bailan juntos y en ocasiones rompen en un drama desgarrador escupido por potentes guitarras distorsionadas y voces guturales dignas de película de terror. Aunque esta banda comenzó con la tendencia “Blackmetalera” de sus dos primeros albumes Orchid y Morningrise, ha ido explorando y experimentando en muy dispares estilos musicales. Desde el metal más pesado al progressive rock , pasando por el jazz, el blues, ritmos de corte Folk, sonidos tipo época victoriana y estilos de los años 60 y 70, con la que también acompaña cierto movimiento mellotronen ( puesto nuevamente de moda en la onda musical de Suecia ), todo ello fusionado con gran maestría por su compositor , vocal y guitarrista Mikael Åkerfeldt. Sin romper el equilibrio y la esencia de la canción, en sus partes acústicas nos arrastran a una atmósfera misteriosa , cálida , arbórea y llena de sentimiento. Este año Opeth presentaba su nuevo album Watershed, el cual ha roto un poco con su sonido de sus anteriores discos, y sin salirse de su “aura”, propone quizás una nueva exploración en su música. Watershed, con un cambio en la formación del grupo, con el nuevo batería Martin Axenrot ( ex bloodbath ), el nuevo guitarrrista Fredrik Åkesson( ex Arch Enemy), y el cambio en su sonido, ha levantado pasiones en unos y decepciones en otros haciendo de Watershed un disco de transición en la situación de la banda y a la par polémico en las críticas constructivas y no tan constructivas de los acérrimos seguidores de sus anteriores trabajos.

Luces apagadas, cuatro focos violetas móviles apuntando a la gente , mucha niebla y una suave y casi mística canción de Popol Vuh “Through pains to heaven”. Todo un ambiente de lo más especial para abrir a Opeth, el grupo esperado por el público. Al abrirse las luces aparece Mikael saludando a los oyentes y comienza el show con Heir Apparent del Watershed. Sucia , potente y sobre todo muy “deathmetalera”, los ritmos acompañados de los guturales recuerdan un poco el estilo de Rotting Christ y a la mitad de canción deleitan al público con unos riffs llenos de ritmo. Hay que decir que el setlist de su actuación respondía a los mismos patrones del que habían hecho meses antes en la gira por Estados Unidos. Un setlist agresivo dónde solo se pudo oír una canción lenta. Siguieron con Grand Conjuration , de Ghost Reveries. Brutal y demoníaca, dónde algunos fans no dejan oír porque están en plena euforia. Godheads Lament. Un clásico dónde los haya del disco Still Life. Muy sentida también, endiablada y preciosa en sus intermedios acústicos. The Lotus Ester del Watershed. Canción rápida que comienza con un canto “murmurado” al estilo folk sueco y que estalla con guitarras rápidas y los famosos “blast beats” de la batería. Cargada de riffs buenos , un solo de guitarra muy bonito y acrobático, acompañado de unos teclados que le dan un aire más progresivo aún y también polémico. Según Åkerfeldt, la canción que describe a Opeth en esta etapa. Hope leaves, del Damnation. Preciosa canción lenta y muy emotiva. El sonido de las guitarras y las voces suaves te masajean el cerebro. El primer solo muy jazz y un segundo tocado por Fredrik Åkesson . Aunque estuviera cambiado por el original, quedó de cine.

Entre canción y canción Mikael Akerfeldt intimaba con el público con su buen sentido del humor a la par que irónico. La verdad es que el hombre también serviría como humorista. Te puedes reír un rato. Al menos en primera fila se oían las carcajadas. Después de las bromas tocaron Deliverance del disco Deliverance. Muy potente en todos los sentidos y muy atmosférica también, con su intermedio con toques jazz. La última del repertorio Demon of the fall del My arms your hearse.Canción considerada de culto en el death metal progresivo. Dinámica , potente , oscura..Una canción que exaltó a la gente al oír su nombre, donde las guitarras se volvieron “semibaladistas” y una voz limpia que pone la piel de gallina.

Una vez parecía que el show se hubiera acabado. El público comenzó a gritar para reclamar otra. Aparecieron otra vez y tocaron The Drapery Falls del BlackwaterPark. Una canción clásica que forma parte del álbum que marcó el camino del estrellato a la banda. Un cover con una calidad buenísima. Unas guitarras que se van turnando el rol de acústico o distorsionado. Un solo no solo digno de oír sino también de ver. Y toda una envoltura sonora que traspasa fronteras hacia otro lugar.Sonidos metaleros rompiendo la calma y voces guturales que presagian un cambio paranormal.

Hay que decir que el sonido de todo el concierto no estuvo tan a la altura como el del 2006.Las voces guturales se oyeron poco y see mezclaron con la distorsión y la guitarra de Fredrik, que sonaba demasiado alta. Eso fue un punto incomodo para la audición. Pero pese a esto , el concierto fue de los que no se olvidan. Y acabas con una sensación de haber vivido la narración de una historia sonora. Esperemos que vuelvan para cuando saquen su nuevo disco y podamos gozar de semejante espectáculo.

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Foto: Rockimprès





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